Pensar, sentir y sensar: un viaje de vuelta a ti
Pensar, sentir y sensar: un viaje de vuelta a ti
A veces la vida nos lleva tan deprisa que dejamos de habitarnos.
Hacemos. Resolvemos. Contestamos. Llegamos tarde. Corremos para poder seguir corriendo. Y, mientras tanto, el cuerpo habla, las emociones se mueven y la mente continúa llenándose de pensamientos.
Pero no siempre escuchamos.
Quizá por eso estás aquí.
Tal vez hayas llegado buscando una práctica de yoga, un curso de Mindfulness, un espacio de movimiento, un círculo, una forma diferente de comunicarte o, simplemente, un lugar en el que poder parar.
Sea cual sea la puerta por la que has entrado, te doy la bienvenida.
Este blog nace como un espacio para PENSAR, SENTIR y SENSAR.
Sí, sensar.
Porque no somos solamente lo que pensamos. Tampoco somos únicamente aquello que sentimos. Somos también un cuerpo que respira, se contrae, se expande, tiembla, baila, se protege, se emociona y guarda historias que muchas veces todavía no tienen palabras.
Consejo farmacéutico: antes del parto, prepara dos neceseres distintos (uno para el bebé y otro para ti) Te evitará prisas y olvidos en el hospital.
PENSAR: observar la mente sin tener que creerla siempre
La mente es una herramienta maravillosa.
Nos ayuda a organizar, imaginar, recordar, anticipar y tomar decisiones. Aunque también puede convertirse en un lugar bastante ruidoso. Una especie de reunión permanente a la que nadie recuerda habernos invitado.
Pensamos en lo que pasó, en lo que podría pasar, en lo que deberíamos haber dicho y en lo que quizá la otra persona estará pensando sobre aquello que dijimos.
Y así, casi sin darnos cuenta, nos alejamos del momento presente.
El Mindfulness nos invita a observar todo ese movimiento mental con curiosidad y sin juicio. No pretende dejar la mente en blanco ni convertirnos en personas eternamente tranquilas. Nos ayuda a reconocer nuestros pensamientos, emociones y sensaciones para decidir qué queremos hacer con ellos.
Entre lo que sucede y nuestra respuesta existe un espacio.
La práctica nos ayuda a encontrarlo.
En ese espacio podemos respirar, escuchar y elegir una respuesta más consciente, en lugar de actuar empujadas y empujados por el piloto automático.
SENTIR: dar espacio a lo que vive dentro
Las emociones no son un problema que tengamos que solucionar.
Son energía, información y movimiento.
La tristeza puede pedir recogimiento. La rabia puede mostrarnos un límite que no estamos cuidando. El miedo puede avisarnos de un peligro, real o imaginado. La alegría nos conecta con aquello que nos nutre y nos da vida.
Sin embargo, muchas veces hemos aprendido a esconder lo que sentimos.
Nos decimos que no deberíamos estar enfadadas, que tenemos que poder con todo, que no es para tanto o que ya se nos pasará. Pero aquello que no escuchamos no desaparece necesariamente. A veces se queda esperando en el cuerpo, llamando a la puerta con un poco más de fuerza.
Sentir no significa quedarnos atrapadas en una emoción.
Significa permitir que exista, escuchar qué viene a mostrarnos y utilizar su energía para dar una respuesta que cuide de nosotras y de nuestras relaciones.
La Inteligencia Emocional, la Comunicación No Violenta y los círculos de mujeres y hombres nos ofrecen espacios para reconocer lo que sentimos, comprender nuestras necesidades y expresarnos de una manera más honesta.
Sin atacar.
Sin desaparecer.
Sin renunciar a lo nuestro.
SENSAR: volver al cuerpo
El cuerpo vive siempre en presente.
No puede respirar ayer ni bailar mañana.
Por eso, regresar al cuerpo es una de las formas más directas de regresar a nosotras mismas.
A través del yoga, la respiración, la meditación, la danzaterapia, los 5 Ritmos o el Ecstatic Dance podemos dejar de observar la vida solamente desde la cabeza y comenzar a experimentarla.
El movimiento nos permite soltar.
Nos ayuda a expresar aquello que todavía no sabemos explicar. Nos enseña dónde ponemos resistencia, dónde nos contenemos y dónde existe una posibilidad de apertura.
No hace falta saber bailar.
No hace falta ser flexible.
No hace falta hacerlo bien.
Solo hace falta estar.
Escuchar.
Respirar.
Y permitir que el cuerpo encuentre su propio lenguaje.
Un espacio para practicar la vida
Nada de esto consiste en alcanzar una versión perfecta de nosotras mismas.
No se trata de vivir sin estrés, no enfadarnos nunca, mantener una sonrisa permanente o sentarnos a meditar mientras el mundo arde alrededor.
Se trata de estar más presentes en nuestra propia vida.
De reconocer cuándo estamos reaccionando desde una herida.
De aprender a decir “no” sin romper el vínculo.
De escuchar un “no” sin vivirlo necesariamente como un rechazo.
De relacionarnos desde una mayor consciencia.
De saber parar antes de que sea el cuerpo quien nos obligue a hacerlo.
Este blog será un lugar para compartir reflexiones, prácticas y experiencias relacionadas con el Mindfulness, la Comunicación No Violenta, la Inteligencia Emocional, el yoga, el movimiento consciente y los procesos de transformación personal.
No encontrarás fórmulas mágicas.
Encontrarás preguntas.
Propuestas.
Caminos que puedes explorar a tu manera y a tu ritmo.
Porque acompañar no es decirle a otra persona hacia dónde tiene que ir. Es caminar cerca, sostener una luz y respetar profundamente su propio viaje.
Empezamos
Quizá hoy puedas comenzar con algo pequeño.
Detente un instante.
Siente el apoyo de tus pies.
Observa cómo está tu respiración sin intentar cambiarla.
Pregúntate:
¿Qué estoy pensando?
¿Qué estoy sintiendo?
¿Qué está expresando mi cuerpo?
No necesitas encontrar una respuesta brillante.
Solo escuchar.
Este blog empieza aquí.
Y quizá, también, este sea un buen momento para empezar a volver a ti.


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